El sector hospitality es uno de los más transformados por la digitalización en los últimos años. Pero muchas estructuras, especialmente las de tamaño medio, siguen perdiendo márgenes significativos porque no han construido su propio ecosistema digital.
El problema principal es la dependencia de las OTA: Booking.com, Expedia y similares cobran comisiones de entre el 15 y el 25% en cada reserva. Una estructura con 50 habitaciones que factura 500.000€ al año puede pagar hasta 100.000€ en comisiones. Ese dinero puede quedarse dentro de la estructura con el sistema de reserva directa adecuado.
Pero la digitalización hospitality no se trata solo de las reservas. Implica todo el ecosistema operativo: gestión del personal, comunicación con los huéspedes, upselling automatizado, menús QR para la restauración, dashboards de reporting para la dirección.
Cada elemento contribuye a dos objetivos fundamentales: mejorar la customer experience y reducir el coste operativo. Un huésped que reserva directamente, que recibe comunicaciones personalizadas, que puede hacer peticiones via app o código QR, es un huésped más satisfecho y con menos carga de trabajo para el personal.
El punto de partida para cualquier estructura es una auditoría digital: qué existe ya, qué falta, cuáles son las prioridades. No se construye todo de una vez, sino que se empieza por las integraciones que generan más valor a corto plazo.